Tierra Calma

El entorno donde se encuentra la bodega Tierra Calma es el ideal para el cultivo de viñedos. Unos viñedos centenarios que unidos a la maravillosa belleza del paisaje de la Sierra de Gredos tienen como fruto los espectaculares vino de Tierra Calma. El terreno donde se cultivan las vides es el ideal para el desarrollo de la variedad de uva Garnacha, protagonista sin igual de los vinos que se elaboran en esta bodega madrileña. La Sierra de Gredos ofrece las características perfectas para la Garnacha y así poder elaborar uno de los vinos más exclusivos del panorama vinícola.

La influencia del microclima que en esta zona geográfica se da junto con la roca granítica son los mejores ingredientes para el desarrollo de los viñedos de Tierra Calma. A ello se le suma la cantidad de pinares, jara, enebros y plantas que otorgan unos aromas florales muy especiales a la uva. La humedad del entorno juega un papel muy importante, así como el índice de acidez hacen favorable la producción de la vid que marca la diferencia.

El resultado de esfuerzo, trabajo y empeño en el cuidado del viñedo y todos los factores que influyen en el proceso de elaboración son unos vinos elegantes, de gran personalidad, intensidad y de un carácter único. Además, los suelos de granito aportan un excelente punto de acidez y frescura a los vinos. Unos vinos que se han convertido en vinos de autor o mejor conocidos como ‘vignerons’.

Viñedos viejos de una excelente uva Garnacha

Esta magnífica bodega tiene viñedos de más de 60 años de antigüedad, eso hace que los rendimientos sean bajos y que dan lugar a pequeños racimos de uva Garnacha. Una producción vinícola que da a los vinos unas características ideales con sabores a frutas rojas como por ejemplo frambuesa, fresa y un tono a pimienta negra. El suelo de granito característico aporta a los vinos finura, elegancia y personalidad.

Desde el viñedo se seleccionan y recolectan las uvas a mano que se destinaran a la elaboración de un vino exclusivo, con una producción muy limitada. Esto se hace para rescatar los mejores elementos de la uva y obtener unos vinos excelentes. Una vez realizado el proceso de elaboración, el resultado son unos vinos con cuerpo, fresco, muy equilibrados y, sobre todo, especiales. 

Durante el proceso, se utilizan técnicas tradicionales, manteniendo siempre una conexión directa y muy cuidada con la naturaleza y el entorno del viñedo. La observación sobre el terreo es muy importante para conocer el punto ideal de maduración y las necesidades particulares de las vides. Serenidad, cariño y tesón son la filosofía que marcan en Tierra Calma para elaborar sus espectaculares vinos, desde la cepa hasta la mesa. 


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